Su trabajo se prolonga en el pensamiento del espectador, apela a su condición inteligente, lo reta. lo estimula a construir su propia especulación, lo atrae hacia su abismo y lo inquieta con interrogantes.
La librería Dlibros, ubicada en la calle Lasaga Larreta, 11, acoge desde el pasado jueves la exposición «Mirar, pensar el horizonte» del pintor Juan Manuel Puente, que presenta su obra pictórica más reciente. Puente, como se sabe, es director de la Sala Roballera de Miengo.Madurez y exigencia son los dos calificativos que mejor definen la obra de este artista que siempre ha hecho del enfrentamiento con su pintura la pugna concienzuda, esforzada, indagadora que reclama toda vía consciente hacia el conocimiento.Puente sigue planteando, en cada nueva exposición, ambiciosos enigmas que hacen al espectador partícipe de un efecto que supera los límites de la manera y del soporte en que su arte se asienta. La pintura de Puente nunca finaliza al mudar el plano perceptivo, al tomar una diferente referencia visual.Su trabajo se prolonga en el pensamiento del espectador, apela a su condición inteligente, lo reta. lo estimula a construir su propia especulación, lo atrae hacia su abismo y lo inquieta con interrogantes que, muchas veces, carecen de respuesta.La obra pictórica última de Juan Manuel Puente, lejos del estatismo rothkiano, muestra una pintura intensa y dramática que conversa con el afán y la tiniebla, con la existencia y la nada, con el razonamiento y la turbación.Se trata de pintura para ser mirada muy de cerca por un ojo nunca cautivo de lo intrascendente. Contiene la medida de la condensación poética, y en sus negros, azules, grises, tierras, está su adhesión al postulado de hacer más con menos, de pensar más con menos.



