Tras un primer tiempo en que actuó como recitador de Antonio Machado y García Lorca, fundó la revista “Mercurio” y pasó a interesarse por la publicidad como oficio.
Eulalio Ferrer: generoso anfitrión en Méjico
¿Qué puedo decir que no se haya comentado de Eulalio Ferrer?. Hijo de un tipógrafo socialista y antiguo capitán republicano, Eulalio tiene escrita una treintena de libros, principalmente sobre propaganda y publicidad. Un autor a considerar en este campo.
Falleció Eulalio Ferrer a los 88 años en México DF el 25 de marzo de 2009. Empresario exitoso en el mundo de la publicidad y la comunicación era, entre otras cosas, Presidente de la Fundación Cervantina en México y Medalla de Oro e Hijo Predilecto de Santander y de Cantabria,
El gobierno de Cantabria decretó un día de luto oficial por la muerte del brillante publicista por lo que las banderas de los edificios públicos ondearon a media asta el miércoles, 25 de marzo del 2009.
Empezó Eulalio en Cantabria como periodista en “La Región” y siguió en “El Cantábrico”. Se exilió a Francia donde estuvo en un campo de concentración de republicanos en Argelès-sur-Mer, pero pudo luego seguir a México, estableciéndose en 1941 en Oaxaca con sus padres y hermanos obteniendo la nacionalidad en 1949.
Tras un primer tiempo en que actuó como recitador de Antonio Machado y García Lorca, fundó la revista “Mercurio” y pasó a interesarse por la publicidad como oficio. Del tema reflexiona brillantemente, entre otros libros, en su ensayo “La publicidad, profesión intelectual”. Tengo dedicadas bastantes de sus obras y conservo también una buena colección de sus cartas escritas a mano con un rotulador fino de letra verde.
Eulalio Ferrer presidió la Fundación Cervantina y la Academia mexicana de las Artes y Ciencias de la Comunicación. Desde 1993 también era miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y correspondiente de la RAE y de la Academia Norteamericana de la Lengua.
Cuando voy al Sardinero, al ver la estatua que donó de Pérez Galdós en la curva y la de El Quijote frente a la segunda playa, también viene a mi memoria el autor, entre los otros textos, del titulado “De la publicidad al publicista” (México, 2a. edic., 1966).
No olvido tampoco que en Junio de 1987 me recomendaría a Mario Vázquez Raña y trabajé entonces en mi escaso tiempo libre en la Agencia UPI de la calle 14 (Washington D.C.). Varias cosas hacía yo, por cierto, en ese tiempo de gran actividad.
Ya en 1985 me había preparado Eulalio Ferrer una agenda en el país azteca para impartir conferencias en Febrero del 1986: en lugares como la Universidad Iberoamericana, en la Asociación Montañesa de México, en la sede del Grupo Ferrer y en la U.A.N.L., la Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey). Así, comparecimos juntos también en varios periódicos.
En su casa pude ver el esmero con que guardaba debidamente encuadernados todos los libros de su impresionante biblioteca. Envidiable.
En los años 90 me volvió a invitar Eulalio en Guadalajara, Jalisco, al importante “Coloquio Internacional de Comunicología” del que era anfitrión. Y además me puso en un brillante panel junto al importante filósofo francés Jean Braudillard.
Seguí tratando después algo con su hija, Ana Sara Ferrer (diciembre del año 1997) y pude también recordarlo en Santander (noviembre del 2018) al saludarla con motivo de su entrega el jueves 8 de noviembre, como presidenta de la Fundación Cervantina, al filósofo y catedrático Daniel Innerarity, del Premio Internacional con el nombre de su padre. Presidía el rector de la UC, Angel Pazos, en el Paraninfo de La Magdalena. Nos reconocimos muy bien, y además bien agradablemente.
Pero debo explicar que, influido por otro amigo mío que ya falleció, fui injusto en algunas ocasiones con Ferrer. En un artículo de “Aristas vivas”, titulado “El mecenas”, por ejemplo. Sin embargo, nos dijimos a tiempo todo lo que pensábamos y lentamente fuimos, como él mismo escribió, “enriqueciendo nuestra amistad”. Y nos conocimos mejor, en efecto.
Su epistolar reacción amistosa a primeros de 1977 -ejemplo de madurez-, fue la siguiente: “Hay en tu personal manera de ser una carga energética de vitalidad pensante que atrae y cautiva, incluso en sus desbordamientos”.
En bastantes ocasiones escribí sobre Eulalio Ferrer y sus contribuciones cuando venía a veranear. Por ejemplo, “Teoría ferrerina de trilogías y otras posibles“ (DM 31-07-2005) glosando con cierto humor su escrito “Imperio de las trilogías“ (24-07).
Ferrer nunca de desvinculó de Santander y Cantabria. Reinició activamente su contacto cuando lo presidía el gran D. Ignacio Aguilera con el Premio de novela del Ateneo de Santander (institución que le nombró “Personalidad montañesa“ en 1977). Hice una extensa y detallada crónica en La Gaceta del Norte“ de “la noche del Ferrer“ con motivo de la edición de agosto de 1977 cuando ganó el premio María Teresa March Alcalá con la novela “Los inocentes“, con personajes de ficción con escenario de Barcelona aunque, según la autora, “víctimas de las consecuencias de la guerra“.
Después instauró Eulalio Ferrer el Premio Internacional Menéndez Pelayo, entregado con el rector Salvador Ordóñez a la filósofa Victoria Camps.
El entonces rey de España le concedió la Orden del Mérito Civil en 1982 y la UC le concedió el título “Honoris causa“.
Nació Ferrer en la santanderina calle Cisneros en 1937, pero permaneció 68 años en México, desde que arribó a las 5 de la mañana el 26 de Julio de 1940, en un barco que tenía el destino de Coatzacoalcos, Veracruz.
Su primer libro, Entre alambradas, a los 19 años; el último, México en el corazón (Edit. Océano), país en donde edificó su éxito a partir de los cinco pesos diarios de subsidio que “estiraba“ su madre para sobrevivir con “algo cercano a la utopía“.
Autodidacta, cada mañana trabajó Eulalio profesional e intelectualmente durante años con talento en su edificio de Publicidad Ferrer en el DF, en la calle Insurgentes. Allí me hizo una cena de recepción inolvidable.


