Los expertos en emigración consultados señalan sin dudar que esta cláusula del Gobierno afectará mucho a los españoles, que llegan en los últimos meses con gran regularidad de distintas comunidades autónomas.
Aunque no es Alemania, sin embargo Suiza ocupaba actualmente la atención de algún centenar de cántabros que ante la falta de trabajo en la región había puesto sus ojos en el país helvético. Si bien no ha sido tradicionalmente un destino de la emigración cántabra, la dureza de la crisis del empleo en España hacía que este destino migratorio estuviera dentro de las preferencias de los cántabros, sobre todo por su estabilidad económica. Pero la posibilidad de emigrar a Suiza por un tiempo superior al año se ha cerrado por motivaciones político-electorales en el país helvético.
El Consejo Federal de Suiza activó hace unas semanas la denominadacláusula de salvaguarda,que permite limitar las entradas de emigrantes europeos en el país helvético durante un año, que entrará en vigor hoy. Está prevista en los acuerdos de libre circulación de personas con la UE para casos en los que los que se supera la media de accesos de los últimos tres años. Algo que aún no ha ocurrido (faltan aún unos 3.300 permisos para sobrepasar esa cifra con el límite de finales de mayo, mes en el que se realizaron los cómputos que no han trascendido), pero que ocurrirá, a la vista de los éxodos que se están produciendo. Varias decenas de los afectados serán potenciales emigrantes cántabros, que desde hace unos cuatro años han vuelto a mirar a Suiza como una oportunidad ante la crisis.
Los límites, en todo caso, afectarán solo al llamado permiso B, de estancias de más de un año, pero no a los inferiores, una vía que algunos ya ven como el escape para bordear las prohibiciones mientras no se alcance el cupo que también tiene esta modalidad. Estas restricciones, que ya se aplican a determinados países del este de Europa desde el año pasado, ha sido una respuesta de la derecha helvética a las demandas de la población, según varios medios suizos, y criticadas por la UE.
Marianne Helfer, técnica en inmigración en la Municipalidad de Berna, la capital del país, coincide en que es una concesión a los que rechazan la llegada de inmigrantes, pero cree que lo que hay que plantearse es si la inmigración es un problema o realmente una necesidad del país, a la vista de las necesidades y la realidad. «El Gobierno quiere restringir el acceso de extranjeros al país para quedar bien conel puebloal que a la hora de la votación sobre la libre circulación de personas se le prometió aplicar la cláusula en caso de masiva inmigración, pero al mismo tiempo deja una puerta abierta para quedar bien con el sector privado que necesita mano de obra del extranjero», señala.
Alfonso Gómez Cruz, de Corme, copresidente de Los Verdes en Ginebra, señala que la medida quiere agradar a la «estrema dereita xenófoba», para «tranquilizar a unha parte da poboación» antes de varias votaciones sobre emigrantes que habrá este año. Gómez, economista, gerente del Conservatorio de Ginebra, aspira a lograr una plaza en el Parlamento Cantonal de Ginebra en las elecciones del próximo mes.
Esa plaza ya la tiene, y además fue su presidenta, Loly Cruz de Bolay (Dolores Cruz Cousillas), diputada del Partido Socialista en Ginebra, que califica la medida de «más simbólica que otra cosa». Señala que hay sectores en los que se necesita mano de obra, y pide más control para evitar los abusos en los salarios.
Los expertos en emigración consultados señalan sin dudar que esta cláusula del Gobierno afectará mucho a los españoles, que llegan en los últimos meses con gran regularidad de distintas comunidades autónomas.



