INCERTIDUMBRES POLÍTICAS. Pero ¿qué ocurrirá ahora en Cataluña? La situación es muy compleja y podría conducir a un bloqueo político. Mas queda completamente a merced de ERC, a la que necesita para todo.
La aventura soberanista de Artur Mas se ha saldado con un estrepitoso fracaso personal. Eso no supone que el proyecto de conducir a Cataluña hacia la formación de un Estado propio esté abortado, aunque el soberanismo es hoy más débil de lo que lo era antes de estas elecciones. La decisión de Mas de generar un peligroso conflicto político entre Cataluña y España en medio de una crisis económica sin precedentes y de obligar a los catalanes a tomar partido entre romper o no con España se traduce en una pérdida de 12 escaños y 8 puntos porcentuales para CiU. Y eso es una catástrofe política por la que Mas deberá asumir responsabilidades. Incluso ante su propio partido, en donde se demuestra que los votantes no aprueban el giro independentista y el abandono del discurso más moderado representado por Unió.
Pero ¿qué ocurrirá ahora en Cataluña? La situación es muy compleja y podría conducir a un bloqueo político. Mas queda completamente a merced de ERC, a la que necesita para todo. Los independentistas de izquierda son los únicos que sacan rédito del órdago de Mas y tratarán de arrastrarlo para que convoque ya un referendo sin tratar siquiera de buscar un acuerdo con el Gobierno. Si Mas cediera a esa presión, el Ejecutivo está dispuesto a aplicar todo el peso de la ley para impedirlo, incluida la inhabilitación del presidente catalán, lo que llevaría a un gravísimo conflicto.
Pero, antes de llegar a eso, el Ejecutivo aprovechará el resultado de ayer para deslegitimar a Mas y, al mismo tiempo, renovar su oferta de diálogo para tratar de evitar un proceso de consecuencias imprevisibles. CiU tendría también la opción de apoyarse en el PSC. Pero, al margen de que sería una alianza entre los dos únicos partidos que pierden escaños, supondría que CiU tendría que reconvertir su compromiso de convocar un referendo sin permiso de Madrid en un intento casi imposible de hacerlo de acuerdo con el Ejecutivo, como plantea el PSC.
El PP no despega en Cataluña
Pero el verdadero problema para Mas es que, al tiempo que necesita a ERC para llevar adelante su proyecto soberanista, tendrá que aplicar nuevos y duros recortes económicos en Cataluña para rebajar el déficit en el 2013 al 0,7 % exigido. Y ahí no podrá contar con el apoyo de ERC, que rechaza radicalmente esos recortes, ni con el PSC. Rotos todos los puentes con el PP, CiU tendrá casi imposible aprobar los Presupuestos, lo que podría conducir a una situación de bloqueo en la que no habría que descartar la dimisión de Artur Mas y una nueva convocatoria de elecciones a corto plazo.
El presidente catalán tendrá que compatibilizar además su batalla permanente con Rajoy con la rendición de cuentas al Gobierno, que todavía debe liberar más de 2.000 millones de euros de los 5.370 millones que la Generalitat solicitó al Fondo de Liquidez Autonómica.
Pero, pese a sumar un escaño, el de ayer no es un gran resultado para el PP, que no despega del todo en Cataluña y ve cómo entre quienes apuestan por seguir en España, el más beneficiado es Ciutadans, que logra un excelente resultado, triplica sus escaños y se consolida como un partido político que está en Cataluña para quedarse y quitarle votos a los populares. La campaña electoral y las duras acusaciones mutuas a costa del supuesto enriquecimiento ilícito de Artur Mas dejan como daño colateral la destrucción de las relaciones entre el PP y CiU, lo que priva a Rajoy de la posibilidad de sumar apoyos en Madrid por parte de uno de los pocos partidos dispuestos a respaldar sus recetas económicas.


