El traficante habría ordenado el secuestro de los asturianos al pensar que eran policías o periodistas l Los jefes indios se comprometen a colaborar en el caso
Además, también se supo que el testigo que dijo haber visto a los asturianos perdidos cerca de la ranchería de Jirijitpana también indicó a los investigadores que había vuelto a ver el coche varias horas después, conducido por una persona oriunda de la zona, y ya sin los avilesinos en el interior.
Otra fuente apunta a que, en una de las grabaciones de los peajes de la autopista de Riohacha (capital de La Guajira) y Uribía, en cuyas inmediaciones se encontró el vehículo de la pareja el pasado viernes, se observa a Conchi Marlaska al volante, y a una tercera persona en el interior. Anteriormente se había señalado que en las grabaciones aparecían sólo los dos avilesinos.
Esa misma fuente indica que en el asiento trasero del vehículo se encontraron manchas de sangre. Estas aseveraciones chocan sin embargo con las de una persona que pudo inspeccionar personalmente el vehículo alquilado por los avilesinos en Bogotá el pasado día 2. Esta persona desmintió que el coche tuviese una ventanilla rota (tal como había trascendido inicialmente) y que hubiese otras evidencias en el interior, salvo la documentación del vehículo.
Las autoridades se reunieron ayer con los jefes indígenas de la zona, pertenecientes a la Junta de Palabreros. Al cierre de esta edición aún se estaba desarrollando el citado encuentro. Al parecer, los jefes de los poblados de indios wayúu estarían dispuestos a colaborar en la investigación del caso.
La jornada de ayer en La Guajira se complicó sumamente, debido a un ataque, al parecer de la guerrilla, contra personal fronterizo en la localidad de Paraguachón, lindante con Venezuela, cerca de la localidad de Maicao. Murieron al menos dos agentes y varios más resultaron heridos al ser detonado el vehículo en el que se desplazaban. Los esfuerzos policiales y militares tuvieron que centrarse en este grave incidente que pone en duda el interés de la guerrilla por terminar con los enfrentamientos.
Anteayer, desde Cuba, representantes de las FARC que participan en las negociaciones de paz negaron haber secuestrado a los asturianos, aunque esa posibilidad todavía la contempla el jefe de la Policía Nacional colombiana, el general José Roberto León Riaño, según señaló en declaraciones a la prensa en Washington.
El rastro de los asturianos se pierde el pasado martes, día 14, cuando mantuvieron los últimos contactos con sus familiares y amigos. En el hotel donde se hospedaban en Santa Marta, en el estado de Magdalaena, dejaron su equipaje, documentos y otros efectos, como un portátil. El viernes, día en el que fue encontrado el coche de los asturianos en Jirijitpana, junto a un velatorio utilizado por los indígenas, un familiar llamó al hotel preocupado porque llevaba tres días sin saber de la pareja. Al indicarles en el hotel que llevaban varios días sin aparecer, ese mismo familiar se puso en contacto con la Policía, que inició las investigaciones. Más tarde se habría producido la llamada de los secuestradores, inquiriendo quiénes eran los avilesinos y reclamando una gran cantidad de dinero.
NUEVOS INDICIOS
Continúa la incertidumbre en torno al secuestro de los avilesinosÁngel Sánchez Fernández y María Concepción Marlaska Sedano, un siderúrgico jubilado y una trabajadora del centro de impresión de LA NUEVA ESPAÑA en Silvota (Llanera). Hay una sucesión de datos contradictorios. El jefe de la Policía Nacional colombiana, el generalJosé Roberto León Riaño, dijo ayer en Washington que el secuestro era obra de bandas criminales que buscaban el cobro de un rescate. Aseguró, además, que los delincuentes habían llamado a la familia de los avilesinos y que «hay una suma importante de euros que pidió el grupo que tiene a los secuestrados». León Riañono descartó que el secuestro fuese obra de las FARC, aunque éstas, a través de un portavoz en La Habana, indicaron que se había prohibido efectuar secuestros mientras durasen las negociaciones que hay abiertas con el Gobierno.
En La Guajira, en el lugar donde se produjo la desaparición de los avilesinos,los investigadores no acaban de creer que se haya producido esa llamada, debido a las condiciones de un territorio sin comunicación alguna, en el que sólo viven indígenas. Es a estos indios a quienes apuntan los agentes, a las órdenes del coronel Elber Velasco Garavito. Según las autoridades, los avilesinos habrían caído en manos de un grupo de delincuentes indígenas, a sueldo de alguna asociación de narcotraficantes, y los tendrían escondidos en alguna ranchería de la zona, próxima a Jirijipana, donde se encontró el coche el pasado viernes.
La Policía sospecha que los avilesinos, camino del Cabo de la Vela, decidieron salirse de la autopista, cerca de La Uribia. Un indígena les habría indicado que regresaran, pero ellos continuaron.Se sospecha que pudieron ser tomados por investigadores de narcóticos. La zona en la que se les pierde el rastro es una de las vías de salida de la cocaína colombiana, y algunas bandas de indígenas trabajan para los narcos. Las autoridades también apuntan a que los avilesinos se introdujeron en territorio indígena, lo que supone «una ofensa» que debe resarcirse con dinero. Según añaden, incluso la Policía debe pagar ese peaje, lo que estaría dificultando las tareas de registro de las rancherías.
Nuevos detalles confirman que el secuestro se produjo el martes, día 14, cuando se registran los últimos contactos entre los avilesinos y sus familiares y amigos. La pareja envió la foto de un ciclista a las 12.11 de ese día, y el «Whatsapp» de Conchi Marlaska dejó de funcionar a las 14.17. El gerente del hotel Mendihuaca de Santa Marta (Magdalena), Jairo León Ortiz, aseguró que la última grabación de las cámaras del establecimiento en la que aparecen los avilesinos es del pasado lunes, día 13. Se los ve saludando mientras abandonan el hotel. Ángel Sánchez llevaba «un maletín más bien liviano de carga», según León. El coche abandonó el hotel hacia Santa Marta, a unos 35 kilómetros. En el hotel no volvieron a saber de los avilesinos. La pareja había llegado al hotel el pasado día 10, aunque estaban en Colombia desde el día 2. Tenían previsto marcharse el viernes, día 17. En la noche del 16, jueves, «los botones tocaron a la puerta de la habitación para solicitar que se acercaran a la recepción para cuadrar las cuentas, pero el señor no estaba», añadió el gerente. En todo ese tiempo estuvo colgado el cartel de «no molestar».
Y ya el viernes, hacia las cuatro de la tarde, un familiar de los avilesinos llamó al hotel para preguntar por ellos, «puesto que llevaba tres días sin comunicarse con ellos». Ese mismo día se produjo el hallazgo del vehículo alquilado por Sánchez y Marlaska, en la ranchería de Jirijipana. Esa misma noche, acudió al hotel personal del Grupo Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía (Gaula), enviado desde Bogotá, y a petición de la familia para investigar la desaparición. Los efectos personales de los secuestrados (ropa, los carné de vacunación de los dos, zapatos, un celular, una tablet, cerveza, comida y documentos personales de ella, entre los que está un pasaporte sin hojas disponibles, su cédula y licencia de conducción) permanecen custodiados en el hotel.
Hay muchísimas dudas sobre el paradero de los secuestrados. Las autoridades apuntaron a que habrían sido conducidos a Venezuela. También se ha dicho que no habrían abandonado los territorios indios y estarían en alguna ranchería. Por ese motivo se ha convocado a los diferentes jefes indígenas para que faciliten el rastreo de los poblados. Otra posibilidad apunta a que los secuestrados se encuentren en el estado de Magdalena, y que el vehículo fuese abandonado en La Guajira para confundir a los investigadores. En este estado fronterizo con Venezuela pululan pequeños grupos de delincuentes indígenas que secuestran de vez en cuando a ganaderos o turistas extranjeros. Se trata de la peor opción, puesto que los avilesinos pueden ser vendidos a otras bandas o incluso asesinados. Una de esas bandas es la de «Los Aguaditos», aunque también suenan otros nombres, como «Los Urabeños», «Los Rastrojos» o «Los Paisas».
En Avilés, las familias de los secuestrados siguen con el corazón en un puño el desarrollo de las investigaciones. La familia de Conchi Marlaska aún no se ha recuperado del fallecimiento, el año pasado, del patriarca, Eutiquio, y la madre sufre una grave enfermedad. Casi toda familia reside en el barrio avilesino del Quirinal. Los familiares indicaron ayer que no podían hablar, por indicación del Ministerio de Exteriores.
En cuando a la familia de Ángel Sánchez, está destrozada porque no saben en qué situación se encuentra la pareja. Además, están realmente preocupados por el estado de salud de Angelín, como es conocido por todos. Y es que debe cumplir con un tratamiento médico debido a la enfermedad que padece y por la que se jubiló en Arcelor Mittal hace ya seis años. Temen que, debido a su cautiverio, no lo esté cumpliendo.
Angelín vivió con sus padres en el barrio avilesino de La Luz, aunque previamente vivieron en Llaranes. Este avilesino de 49 años tuvo bastante relación con Versalles, ya que jugaba en el equipo de fútbol del barrio. Sánchez era el jefe de equipo de la línea de saneo, dependiente del departamento de TBC (tren de banda caliente) de Arcelor-Mittal en Avilés. Hace seis años tuvo que jubilarse al sufrir un problema de espalda incapacitante.
Quienes lo conocen aseguran que es un gran amante del deporte, en especial de la montaña. También de la fotografía. Hace no mucho tiempo tuvo que ser rescatado al sufrir un accidente haciendo alpinismo. Esa afición a las alturas y los espacios abiertos la comparte con su hermano Isidoro Sánchez, «Chiro», miembro de la unidad especial de montaña de la Guardia Civil con sede en Jaca, un alpinista de élite con algún «ochomil» a sus espaldas.
La dirección de LA NUEVA ESPAÑA y de Editorial Prensa Ibérica, grupo editorial al que pertenece el periódico, se interesaron ayer ante el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación por la situación de Concepción Marlaska y de su compañero, Ángel Sánchez. El Ministerio mantiene un seguimiento constante del secuestro a través de la Embajada de España en Bogotá y de la Policía colombiana que, a su vez, se encuentra en permanente coordinación con otras fuerzas de seguridad.
SECUESTRADOS
Los avilesinos Ángel Sánchez Fernández, jubilado de Arcelor, y María Concepción Marlaska Sedano, esta última trabajadora del centro de impresión de La Nueva España en Silvota (Llanera) y prima del magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, fueron secuestrados el pasado martes día 14 mientras se encontraban de vacaciones en la península de La Guajira, en el noroeste de Colombia. Aunque se atribuyó inicialmente el secuestro a la guerrilla de las FARC, que tiene activo en la zona el llamado «Frente 59», en las últimas horas ha cobrado fuerza la hipótesis de que los avilesinos -de 49 años él y 43 ella- fuesen raptados por un grupo de paramilitares dedicado al narcotráfico y al contrabando, de los que se conocen en la zona como «bacrim», abreviatura de «bandas criminales». Los secuestradores llamaron al día siguiente a la familia de los asturianos para reclamar un rescate. Éste es un «modus operandi» que no se corresponde con el de los guerrilleros. Las autoridades colombianas sospechan que los secuestrados pueden haber sido conducidos a la cercana Venezuela. así lo recoge hoy el rotativo a cuya plantilla pertenece la secuestrada.
La pareja había viajado a Colombia el pasado día 1, después de que Conchi Marlaska se quedase de vacaciones en La Nueva España el día 29. Viajeros avezados como son y amantes de la naturaleza, su intención era pasar un mes en el país sudamericano. El 2 de mayo, ya en Bogotá, la capital colombiana, alquilaron un Chevrolet Spark para veintiocho días y comenzaron su periplo colombiano. Cerca ya de La Guajira, el estado en el que fueron secuestrados, los dos avilesinos se alojaron en el hotel Mendihuaca Caribbean Resort, en la localidad de Santa Marta, estado de Magdalena. El día en que fue secuestrada, la pareja tenía pensado acercarse al Cabo de la Vela, uno de los atractivos turísticos de La Guajira, al que se llega por una carretera muy transitada. En el hotel, según indicó ayer una de las empleadas, no han vuelto a saber nada de ellos. Se llevaron las llaves del apartamento en el que se alojaban, la Villa 521, y un poco de ropa para ir de excursión. Su equipaje ha quedado custodiado en el establecimiento.
El coche en el que viajaba la pareja fue encontrado por las autoridades colombianas el pasado viernes, día 17, tres días después de que se produjese el secuestro, en Jirijipana, una ranchería, nombre con el que se conoce a los minúsculos poblados de los indios «wayuús». El poblado está a unos 14 kilómetros de la localidad de Urubia, cerca de la carretera que conduce al Cabo de la Vela. El coche estaba en perfecto estado, según indicó la periodista local Daisi Rodríguez, que lo inspeccionó en la mañana de ayer. En algunos medios se había especulado con que tenía una ventanilla rota, lo que apuntaba a un posible ataque. En el interior no había efecto alguno de los avilesinos, añadió la misma periodista del «Diario del Norte», el primero que informó de la desaparición de los dos avilesinos el pasado sábado.
En algunos medios se especuló con que la pareja hubiese sido secuestrada en la localidad de Santa Marta. La Policía colombiana ha comprobado las cámaras de los peajes de la autopista que une Santa Marta con Riohacha, la capital del estado de La Guajira. En todas las imágenes los asturianos aparecen solos. El secuestro tuvo que producirse en la carretera que conduce al Norte, en lo que se conoce como «el Desierto» de Colombia, una extensión plana con apenas alturas, cubierta de matorral y unos pocos árboles.
Del caso se ha hecho cargo la Policía Nacional de Colombia, que trabaja en coordinación con la de España para lograr la liberación. Ha sido enviada a la zona una unidad especial del grupo antisecuestro y antiextorsión (GAULA), cuyos responsables han indicado que aún es pronto para hablar de la autoría del secuestro, que no ha sido reivindicado públicamente por organización alguna. Lo que puede descartarse es que hayan sido retenidos por miembros de la guerrilla colombiana.



