Como viene siendo habitual todos los años, esta importante obra de la que se han editado siete tomos, se presente en este centro con presencia, principalmente de personas mayores, que agradecen a su autor su desprendido y apreciable detalle.
El jueves, 21 de febrero,a partir de las 19 horas, se presenta el tomo VII de la obraTorre La Vega, Crónica Ilustrada de una Ciudad (1985-88),del escritor y doctor en Periodismo, José Ramón Saiz, acto que se celebrará en elCentro de Mayores Ramiro Bustamanteque preside Pedro Cayón.Como viene siendo habitual todos los años, esta importante obra de la que se han editado siete tomos, se presente en este centro con presencia, principalmente de personas mayores, que agradecen a su autor su desprendido y apreciable detalle.
A lo largo de doscientas cincuenta páginas, José Ramón Saiz desgrana lo más importante de lo acontecido en la ciudad en los últimos años de los ochenta, destacando entre otros los avances en infraestructuras con la entrada en funcionamiento de la autovía Torrelavega-Bezana y la adjudicación de las rondas de circunvalación. Al mismo tiempo, el autor hace un recorrido por la Torrelavegasocial con especial acento en la puesta en marcha delHogar del TranseúnteyCoorcopar, de la mano deCáritasdela Iglesia dela Asunción y del sacerdote Miguel Ángel Fernández. En este tomo se publican, además, unas 700 fotografías en las que aparecen caras conocidas de la ciudad que han sido identificadas.
El autor aborda en este tomo, además, la historia de la calle Julián Ceballos con sus comercios y personajes desde que el 1876 fuera aprobada por la Corporaciónen homenaje a un ilustre ciudadano que fue militar, alcalde y diputado provincial. Esta mirada atrás sobre lo que fue la ciudad se completa con el eficaz trabajo delGrupo 1900,que culminó en este tiempo con la edición de una obra gráfica sobre el pasado de Torrelavega, además deGentes de Torrelavega, conjunto de retratos de tipos populares realizados con ingenio por Cándido Rodríguez Fernández-Diestro. También se rememoran los cien años de laboticadecana: la de lossoportalesdela Plaza Mayor de la familia de Hermenegildo y su hijo Rufino Fernández-Abascal. Igualmente se analiza la evolución de Torrelavega en sus noventa años de ciudad.
Este tomo refleja, por otra parte, la degradación de la seguridad ciudadana como consecuencia de un alarmante incremento del consumo de drogas, toda una plaga que diariamente nuevos delincuentes en un tiempo en el queEl Butatidestacó como uno de los más sobresalientes, finalmente detenido en el Boulevard después de unsonadoatraco alBanco Central. Por otra parte, se produjo el fallecimiento de tres referencias importantes de la cultura local: José del Río Gatóo, fundador y director de losGarcilasos, y los artistas Eduardo López Pisano y José María Bárcena.
El autor, finalmente, analiza la transformación que también afectó a viejos edificios de la ciudad que fueron declarados en ruina y derribados. Uno de éstos fue el de la Plazueladel Sol donde convivieron laCiencia, con mayúscula, identificada en la figura del doctor Pérez Ortiz; laInstrucciónen el viejo profesor Rafael Velarde y laLibertadrepresentada por la cabecera de la publicación localEl Liberal Montañés,que en su primera época de finales del XIX había dirigido Florencio Ceruti, el Barón de Peramola. Todo ello en vísperas de entrar en los noventa, la última década del siglo XX.
En la portada del libro figura, en esta ocasión,la Plazadel Grano o de Baldomero Iglesias, antes de su remodelación a finales de los ochenta.



