«Y todos los hicieron igual: firmando un papel. Un documento privado. Pero el extranjero se cree que él también puede. Qué iluso. El no es igual», escribe Lavín en esta tribuna.
El indio es inferior. Como lo oyen. El indio es inferior. De otra raza. No se puede comparar con uno de aquí.
En la asamblea del Racing de diciembre de 2012 hubo más de una veintena de socios que dieron su representación a otras personas. Pero socios de aquí, claro. De los de verdad. Editorial Cantabria, por ejemplo, la editora de El Diario Montañés, le concedió su representación a un trabajador.
Otros periodistas que ahora se hacen eco de los recelos también asistieron y votaron en nombre de terceras personas. O de empresas. Y todos los hicieron igual: firmando un papel. Un documento privado.
Pero el extranjero se cree que él también puede. Qué iluso. El no es igual. A él hay que pedirle otros requisitos diferentes, que para eso están los agitadores de masas y sus voceros. Quién se cree que es. Hasta ahí podíamos llegar. Un extranjero campeando por aquí como si tal cosa.
En fin. El indio ya lo sabía. Le engañaron una vez, pero no lo harán más. Por eso su representación es la única, la única entre todas que está hecha en documento público. Es de una raza distinta, pero no es tonto del todo. Sabe leer. Sabe lo del Parlamento. Ha leído lo que dice Montalvo que le prometieron si invertía. A él no le dijeron nada de eso. Ha leído que cuando le vendieron el club la situación era angustiosa. No es eso lo que le dijeron. Y luego tardaron quince meses en darle las acciones que le vendieron. Y le demandaron antes de dárselas.
Cuando le demandaron él había pagado el veinte por ciento del precio y no le habían dado nada a cambio, porque las acciones no estaban emitidas. Qué risa. Como es extranjero, él que sabe. Ni le han citado a juicio. Qué se cree. El no ha nacido aquí. Pues muy bien. Muy edificante todo. Dice la seguridad social que el concurso del Racing se tenía que haber declarado en enero de 2011, en vez de en junio. Vaya hombre, qué faena, si en enero se lo vendieron a éste. Pagó tres millones de quince y encima el Racing le limosneó otros dos para hacer pagos a Hacienda y a los jugadores.
Hasta que se olió la tostada. Y ahora la tostada está ahí. A la vista. Requemada. Pero aun así que le den. Que no es de nuestra raza. A ver si piensa que puede firmar un papel como los demás. Los demás somos la caña. Y si nos juntamos compramos el Racing. Ahí me he pasado. Las narices nos vamos a juntar. Solo frente al enemigo señalado. El de la estrella amarilla en el pecho. El diferente. El extranjero. El inferior.
Angel Lavín Iglesias
Presidente y CEO
Real Racing Club SAD



