MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ intervino en el acto al igual que Pepe Izaguirre, Pacho del Álamo, Rafael Crespo y el expresidente de la Gimnástica, Alejandro Campo.
Con presencia de más de doscientas cincuenta personas se celebró el acto de presentación del séptimo tomo de la obra Torre La Vega del historiador y doctor en periodismo José Ramón Saiz Fernández, que alcanzó una gran brillantez por el repaso que se hizo de la Torrelavega de los años ochenta como con los parlamentos de Miguel Ángel Fernández, fundador deCoorcopar; José Izaguirre, historiador nonagenario del Grupo 1900;Pachodel Álamo, históricogarcilaso, Rafael Crespo, artista, y Alejandro Campo, presidente de la Gimnástica en los años finales de los ochenta. De estas intervenciones destacó la de Miguel Ángel Fernández quien tuvo palabras de reconocimiento para el autor al que situó como “notario mayor de nuestro pueblo”,por su “gran sabiduría” por la historia local y saber plasmarla en este trabajo que llega al séptimo tomo.
Tras la intervención de presentación del acto a cargo delInstituto Marqués de Santillana, José Nicasio Gutiérrez, tomó la palabra el autor quien señaló que en “este volumen se abordan situaciones, iniciativas, crisis, frustraciones y esperanzas de la década de los ochenta, excepcionalmente importante para la ciudad porque en estos años se cumplieron muchos anhelos que la sociedad torrelaveguense venía expresando desde treinta años antes: autovías, rondas de circunvalación, hospital público comarcal, a lo que se unían propuestas de gran calado social ante los efectos generados por la reconversión industrial”.
Destacó en su intervención que en ese tiempo de los ochenta “Torrelavega luchó entonces por tener una sanidad hospitalaria digna y arrancó en la calle un hospital comarcal; la crisis social fue intensa y aguda y surgieron Coorcopar y Amica, además de AMAT contra la drogadicción, una lacra de aquel tiempo que genero inseguridad ciudadana. De aquellos años surgieron delincuentes como El Butati, detenido en las inmediaciones de nuestro Boulevard, apenas una hora y media después de atracar el Banco Central de la calle José María Pereda”.
Dijo José Ramón Saiz que a partir del ecuador de los años ochenta, “la politización de los intereses colectivos provocó el debilitamiento del tejido asociativo, en otras palabras, la fuerza y el poder -camino de lo excesivo y desmesurado- de los partidos políticos y de sus élites en detrimento de la propia sociedad. De esta manera, los grupos tradicionalmente activos como los movimientos vecinales que tan importantes fueron en las demandas de cambio y libertad en Torrelavega, como en acabar con hábitats sociales y urbanísticos injustos, especialmente en nuestros barrios, apenas lograban resistir entre la sequía del movimiento asociativo en franca regresión”.
A través de los intervinientes, José Ramón Saiz realizó un repaso de la Torrelavega de los años ochenta: Pepe Izaguirre evocó el papel delGrupo 1900, destacando la labor de Cándido Román; Miguel Ángel Fernández, fundador deCoorcopar, destacó el papel solidario de Torrelavega en su ayuda a que la organización, en todo estos años, haya creado y mantenido más de mil empleos, rechazando que los parados se cuenten por su número y no por su problemática específica, para indicar que en las circunstancias actuales hay familias “que pasan hambre en Torrelavega y nosotros tenemos que estar ahí para solucionar esa problemática”.
Por su parte,Pachodel Álamo destacó el papel de Pepín del Río –fallecido en 1986- en la promoción de losGarcilasosy del cancionero montañés; Rafael Crespo se refirió al arte en la ciudad y Alejandro Campo, presidente de la Gimnástica en la etapa 1986-90, hizo un repaso de las vicisitudes del club en su etapa. Todos ellos fueron muy aplaudidos por los asistentes al acto.
En la parte final del acto, José Ramón Saiz se refirió a la situación actual, indicando que “como bien ha señalado Miguel Ángel Fernández, en esta crisis no podemos dejar a nadie atrás”, llamando a“recopilar fuerzas para ser capaces de reconstruir lo que nos rodea como lo hicieron antepasados nuestrosde la única forma posible: bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida”,señalando que“en nombre de todos, me resta añadir que a todos aquellos que se dejen llevar por el pesimismo, les vamos a vencer; a aquellos que luchan por la solidaridad para los más desfavorecidos, os apoyamos de corazón y de acción. Y a aquellos que se preguntan si el faro de los valores humanos todavía iluminan tan fuertemente como deseamos, decirles que su riqueza está en nuestros ideales de libertad y justicia, de la oportunidad y la esperanza firme”.
El acto fue cerrado por la presidenta de la Sociedad Cántabra de Escritores, Delia Laguillo, que recitó un poema de Jesús Cancio en homenaje a Eduardo López Pisano, una biografía que se analiza en el séptimo tomo deTorre la Vegaya que falleció en París en 1986, ciudad en la que mantuvo su exilio desde los años cuarenta.



