El Gobierno de Mariano Rajoy, con las vacas más flacas de la Unión Europea y parte del extranjero, derogará a fin de año esa exención fiscal y a partir del 1 de enero los biocombustibles estarán gravados como si de gasolina o gasoil se tratase.
El Gobierno de José María Aznar decidió hace diez años, en plena época de vacas gordas, que era tiempo de potenciar el consumo de los biocombustibles (alcoholes, caña de azúcar, aceite de palma, entre otros), menos contaminantes que los carburantes tradicionales. Decretó para ello una exención de impuestos y ordenó que los dos principales carburantes de automoción incorporasen por ley una proporción mínima de bioetanol o de biodiésel en un 4,1 y 7 % en gasolina y gasoil, respectivamente.
Ahora se acerca el final de esta historia. Y no será feliz. El Gobierno de Mariano Rajoy, con las vacas más flacas de la Unión Europea y parte del extranjero, derogará a fin de año esa exención fiscal y a partir del 1 de enero los biocombustibles estarán gravados como si de gasolina o gasoil se tratase.
La consecuencia será que automáticamente subirán los precios de los carburantes de automoción más utilizados. Fuentes del sector estiman que se encarecerán algo más de tres céntimos de euro por litro, con lo cual la gasolina superará ya los 1,40 euros por litro.
Sin nuevas cargas
A modo de ejemplo, el encarecimiento supondrá que la gasolina pasará de costar 1,375 euros por litro (según datos del boletín europeo de la energía correspondientes al 10 de diciembre pasado) a 1,405; mientras que el gasoil pasará de 1,345 a 1,375 euros.
Esta subida de los precios de los carburantes está garantizada, pero no exime de que puedan producirse más. En principio no están previstas nuevas cargas fiscales para los automovilistas.
El presidente de la asociación de gasolineras libres, José Luis Rivas, explicó que el precio de los carburantes no suele subir en enero por norma, pero subrayó que podría ocurrir porque las cotizaciones fluctúan constantemente y su evolución es imprevisible. De hecho, añadió Rivas, en la actualidad «varía unos céntimos hasta dos veces por semana».
En principio, indicó el presidente de la asociación, no existen factores externos -como las cotizaciones del petróleo en los mercados internacionales- que hagan prever un alza de precios de los combustibles en enero, al margen del fin de las exenciones fiscales a los biocarburantes.
La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), por su parte, evita formular previsiones sobre la evolución de los precios de los combustibles de automoción. Fuentes de ese organismo que agrupa a las principales petroleras del país explican que las cotizaciones son fijadas por cada compañía y por el propio empresario de la estación de servicio. Se trata, añade la AOP, de «decisiones absolutamente independientes y autónomas en función de sus políticas comerciales».
Los precios de la gasolina y del gasoil registraron subidas de hasta el 0,3 % la primera semana de diciembre, la posterior a la recogida de datos del IPC. En concreto, el litro de gasolina costaba 1,376 euros, apenas un 0,1 % más que la semana previa y el de gasoil, del 0,3 %, hasta 1,354 euros.
Estabilidad
Tras alcanzar máximos históricos a finales de agosto y principios de septiembre, el precio de los combustibles atraviesa por un período de estabilidad en el que semana a semana se producen fluctuaciones al alza o a la baja pero casi insignificantes. Esta calma en las cotizaciones se produjo tras una reunión del ministro de Industria, José Manuel Soria, con las petroleras para pedirles contención. Gracias a ese movimiento, el IPC de noviembre se quedó en el 2,9 % «por la bajada de precios de los carburantes», según indicó el Instituto Nacional de Estadística.



