El Barça necesitó escasos 16 minutos para golear al Málaga (4-1), ganar el partido y alcanzar los 100 puntos y los 115 goles en la Liga. Los azulgrana lo dejaron todo preparado para las despedidas de Abidal y Valdés.
ElBarçanecesitó escasos 16 minutos para golear al Málaga (4-1), ganar el partido y alcanzar los 100 puntos y los 115 goles en laLiga. Esta sería la crónica de un partido intrascendente en el Camp Nou, con el equipo andaluz prácticamente de vacaciones y con una afición más preocupada por los homenajes que por el resultado. Los azulgrana resolvieron el duelo con extrema rapidez y lo dejaron todo preparado para las despedidas, como la de Abidal y Valdés.
Tampoco el defensa galo fue titular. Tuvo que esperar en el banquillo, junto a Valdés, junto a Tito Vilanova, su oportunidad. Antes que él incluso saltó al campo Thiago Alcántara, un futbolista al que el técnico azulgrana intenta transmitir confianza para evitar su fuga este verano. No fue hasta el minuto 75 cuando el francés entró en el terreno de juego.
Nada más salir a calentar, Abidal ya había recibido una ovación tremenda. Y cuando se paró en la banda, mientras rezaba, preparándose para jugar sus últimos minutos con el Barça, el público comenzó a corear su nombre con fervor. Un atronador aplauso acompañó al jugador durante su corta carrera hasta el centro de la defensa para ocupar la posición del sustituido Piqué.
El Camp Nou se pudo de pie y sus compañeros acompañaron el homenaje a Abidal desde el césped. Lo mismo hicieron los futbolistas azulgrana cuando fue David Villa el que abandonó el partido, en un gesto que confirma prácticamente la marcha del asturiano a final del temporada. Los aficionados también despidieron con aprecio al ‘Guaje’, no sólo por abrir el marcador ante el Málaga, sino por el trabajo y el empeño que puso para recuperarse de su grave lesión.
Si algo no ha perdido Villa es su olfato de gol. Lo ha demostrado esta temporada y lo enseñó en el último partido del curso, aprovechando una asistencia de Pedro. No tardó demasiado Cesc en volver a demostrar que, sin Messi, se siente más libre y seguro. El de Arenys combinó con Iniesta y resolvió con una buena acción individual. Y sin tiempo para digerir el 2-0, Montoya enganchó un derechazo para aumentar la renta de los locales. Se habían disputado tan sólo 16 minutos de un partido que ya estaba resuelto.
Podría haber llegado otra diana antes de la media hora si el colegiado hubiera sancionado un golpe de Eliseu en el cuello de Cesc dentro del área del Málaga. Pero, aún así, el Barça ya estaba batiendo récords. El equipo de Tito Vilanova lograba marcar en todas las jornadas, algo que no pasaba desde hacía 69 años. Y aseguraban los 100 puntos en la Liga, el registro que tanto ha valorado Mourinho y sus acólitos del campeonato conseguido por el Real Madrid hace unos meses.
Con el cuarto gol de la noche, obra de Iniesta, los azulgrana iban a conseguir batir otra marca. Sumaban 115 goles en la Liga, superando los 114 que firmaron la pasada temporada. El tanto del centrocampista del Barça coincidió con los mejores minutos de unMálagaque desaprovechó varias ocasiones hasta acertar por medio de Pedro Morales. El chileno empalmó a la escuadra un centro de Jesús Gámez.
Con el 4-1 ya no quedaba nada más por decidir en el partido que el minuto en el que los aficionados delBarçase podrían despedir a lo grande deEric Abidal. Ya en el minuto 22, coincidiendo con el dorsal del futbolista francés, un sector de la afición ya había coreado su nombre. Era el preludio de la atronadora ovación que custodió el ingreso del defensa al campo. mientras Víctor Valdés observaba desde su asiente en el banquillo, del que no se movió en todo el encuentro.
EL CELTA MANTIENE LA CATEGORÍA
Demostró que se podía cuando hace tres jornadas llegaba a un 4 por ciento de posibilidades de mantenerse en Primera. ElCeltacreyó en si mismo y consiguió la heroica en la última jornada al vencer al Espanyol en Balaídos.
Los de Abel Resino no dependían de ellos, pero un tempranero gol de Nacho Insa los colocó en el camino adecuado y dos minutos después llegaron las buenas noticias desde Riazor. Griezmann adelantaba a la Real Sociedad y elCeltaestaba en Primera. Pero faltaba muchos minutos de juego y nerviosismo.
ElCeltasalió a dominar el encuentro desde el inicio y consiguió marcar el ritmo durante toda la primera parte. ElEspañoltrató de ponerle las cosas difíciles a los vigueses y lo consiguió en varias ocasiones. Pero siempre aparecía un jovencísimo Rubén Blanco para evitar con madurez y seguridad cualquier ocasión perica. Verdú y Stuani fueron los primeros en probarlo y el chico respondió como si hubiera estado toda su vida bajo los palos de la portería de un Balaídos completamente lleno que se asombraba con cada intervención.
Con el paso de los minutos el dominio celeste se transformó en nerviosismo y al borde del descanso poco le faltó a los de Aguirre para pegar el susto de la noche en Vigo y devolver alCeltaa la cruda realidad. Pero otra vez Rubén consiguió mantener el sueño de la permanencia vivo en Balaídos.
Arrancó la segunda parte con nervios y precipitación en la zaga celeste. La ventaja en el marcador jugaba en contra delCeltay el equipo por momentos parecía estar más pendiente de lo que pasaba en el campo del rival que en el suyo propio.
Aspas no terminaba de rendir al nivel que exigía un partido a vida o muerte y elCeltalo notó. El de Moaña tuvo un par de ocasiones y las desaprovechó. Primero se plantó solo en el área rival, pero su falta de reacción hizo que Casilla y Colotto se le echasen encima y evitasen un buen remate del delantero. Y en la segunda simplemente no la picó cuando era la única opción de superar al portero perico.
Pasaban los minutos y la ansiedad afloraba transformada en errores. El más claro a falta de cinco minutos para terminar el partido. El danés recibió un pase de la muerte perfecto y falló lo que en cualquier otra situación hubiera terminado en gol.
Balaídos enmudeció aunque en el fondo ya se veía en Primera y lo demostró con el pitido final. Los aficionados invadieron el campo sin que en Riazor se terminase de jugar. Pero sabían que ellos habían cumplido y un minuto después el resultado de su máximo rival los llevaba a mantenerse una temporada más en la máxima categoría del fútbol español.
Las estadísticas no lo acompañaban antes de arrancar el partido. La última vez que elCeltase había salvado llegando penúltimo a la última jornada había sido hace cuarenta años. Pero un equipo que juega y cree en si mismo es capaz de todo y hoy lo demostró. El Celta es de Primera.
Ficha técnica:
1. Celta: Rubén; Bellvís, Cabral, Túñez, Roberto Lago; Natxo Insa, Oubiña; Augusto Fernández (Orellana, min. 89), Alex López (Madinda, min. 71), Krohn-Dehli (De Lucas, min. 85); e Iago Aspas.
0. Espanyol: Kiko Casilla; Javi López (Mattioni, min. 59), Diego Colotto, Raúl Rodríguez, Capdevila; Forlín, Víctor Sánchez (Gómez, min. 65); Stuani, Verdú (Christian, min. 79), Simao y Sergio García.
Goles: 1-0, Insa (min. 15).
Arbitro: Antonio Mateu Lahoz (Colegio Valenciano). Enseñó tarjeta amarilla al local Oubiña y a los visitantes Forlín, Mattioni y Colotto.
Incidencias: Unos 30.000 espectadores en el municipal de Balaídos para presenciar el último partido la Liga BBVA 2012-2013



