Los teléfonos y las videconferencias funcionarán a tope, por ser el medio que sustituye al encuentro del pasado año y anteriores.
La pandemia que vivimos con cincuenta días ya de confinamiento ha cambiado muchas cosas en nuestro día a día. Desde nuestra manera de hacer la compra o limpiar la casa hasta actividades antes tan cotidianas como dar un simple paseo o comunicarnos con nuestro entorno… Como no podía ser de otra forma, el coronavirus también ha trastocado todo tipo de eventos y sucesos como nacimientos, funerales o cumpleaños. Y, como no, el Día de la Madre que se celebra este primer domingo de mayo.
Una celebración que muchas familias vivirán en la distancia. Muchos incluso más que nunca a pesar de estar lejos, otros a tan solo un par de kilómetros pero sin poder abrazarse con un par de besos. Este año el día de la Madre nos deja historias de todo tipo, historias como estas de cántabrosque están muy lejos pero a quienes los kilómetros les pesan como nunca mientras otros, estando a tan solo unas manzanas de distancia, no van a poder tocarse.
Los teléfonos y las videconferencias funcionarán a tope, por ser el medio que sustituye al encuentro del pasado año y anteriores. Las redes sociales serán también la vía de muchas felicitaciones.
En estas primeras horas de un día tan señalado, se repite un mismo mensaje: se trata del primer año que muchos hijos e hijas no van apoder ir a ver a sus madres en este día pero con la esperanza de que sea una excepción por las circunstancias que se viven.
Una de las cosas que peor llevan en esta pandemia algunas personas es, precisamente, estar alejado o alejada de los suyos. Para muchas de estas personas, lo ocurrido con la crisis sanitaria está sirviendo a todos para reflexionar sobre “lo que verdaderamente importa en la vida”.
En esta línea se repiten muchos mensajes con motivo de la emotiva jornada que se vive hoy. Todos y todas tienen una misma aspiración como la de juntarse cuando pase todo ésto; ahora toca paciencia y después llegarán los abrazos, reiteran.



