El pronóstico de mañana previene contra cielos nubosos y algún chubasco con posibilidad de tormentas, además de un ligero descenso de las temperaturas máximas.
Las temperaturas y el sol de la primavera han llegado a la comunidad cántabra a primeros de junio, cuando el calendario estaba a punto de recibir al verano. El primer calor se ha retrasado, ya que la región viene de vivir el mes de mayo más frío de las tres últimas décadas. Hace falta una marcha atrás de 29 años, hasta 1984, para encontrar una temperatura media inferior a la registrada el mes pasado, entre diez y once grados, para dar con un mayo más invernal que éste en el que los termómetros se movieron en niveles que la ciencia meteorológica considera normales para noviembre. Según las cifras de la Agencia Estatal de Meteorología, en aquel 1984, el menos cálido de la serie histórica, el promedio de los termómetros no subió de los diez grados, pero es el único de los analizados que se acerca a éste. Midiendo desde donde alcanza la memoria estadística de los servicios meteorológicos, éste ha sido el segundo mayo más frío desde 1931. Para que se entienda el desfase térmico del mes recién terminado basta comparar sus 10,8 grados de media con el valor que se entiende como normal, 13,3. O considerar que la mínima absoluta de este mayo, 3,4 grados, es exactamente la mitad que la de 2012.
Hay que sumar la lluvia, los más de 900 litros por metro cuadrado recogidos en Cantabria desde enero. En sus primeros cinco meses, 2013 ha rebasado ya la cantidad de precipitaciones de todo 2012 -917,3-, casi alcanza la que se considera normal para un año completo -973- y duplica los valores que se entienden habituales para esta época, tomando como base las mediciones de las dos últimas décadas -455-.
El año hidrológico, que mide la precipitación acumulada del 1 de octubre en adelante, ya es también el segundo más húmedo desde 1931. Si lo que se analiza son las horas de sol, este año tampoco encaja en los parámetros de primavera pues no hay noticia al menos desde 1990 de un año en el que el sol se haya dejado ver menos en Cantabria entre enero y mayo.
Esta semana, eso sí, por primera vez desde la entrada oficial de la primavera, las temperaturas máximas de en torno a veinte grados se aproximan más a lo que atmosféricamente se entiende por esta estación. La tregua, no obstante, recibirá un pequeño revés de inmediato. El pronóstico de mañana previene contra cielos nubosos y algún chubasco con posibilidad de tormentas, además de un ligero descenso de las temperaturas máximas. El tiempo anubarrado y ocasionalmente tormentoso continuará el viernes y se prolongará durante el próximo fin de semana, según la Agencia Estatal de Meteorología, que prevé la recuperación del cielo y temperatura primaverales la próxima semana.



