El test de prototipos de la industria generaría más reportes en Santoña que la mera producción de energía. El Gobierno se embarcó en este proyecto de la mano de Iberdrola
©EL MUNDO CANTABRIA.-Jueves, 31 de enero. 15.01 horas. En un escueto comunicado, 223 palabras, el Gobierno regional hace público el relevo en la cúpula de la Sociedad de Desarrollo Regional (Sodercan). Miguel Cabetas, que cesa a voluntad propia para reincorporarse a la actividad privada, deja el testigo de forma provisional a Roberto Media, su ‘segundo’ desde que éste abandonara la dirección del otro buque insignia del entramado público empresarial, Cantur.En el cajón de los deberes, un proyecto destaca sobre el resto: la última apuesta del ya exconsejero delegado, que ayer precisamente disfrutaba de unos días de descanso en compañía de su familia con el buzón de su teléfono móvil a rebosar.Lleno. Se trata de convertir el parque marino de boyas de Santoña, inicialmente concebido de la mano de Iberdrola como centro de producción, en un banco de pruebas experimental para que la industria española e internacional teste sus prototipos. Ya se han realizado gestiones con varias firmas.
Hay mercado.Para Cabetas, el ‘trueque’ resulta especialmente interesante para Cantabria por los reportes que genera y, lo más importante, permite desatascar el nudo gordiano en el que parece haberse convertido la generación de energía undimotriz en España. Regulación legal a un lado, el alto coste económico de la inversión inicial demanda que el periodo de amortización de estas centrales sea largo.Otro hándicap lo constituye su alto impacto ambiental. En el caso de Santoña, sin embargo, el escollo se superó del todo en octubre de 2011: La Secretaría de Estado de Climático formulaba declaración de impacto ambiental favorable siempre que se observasen una cataratade ‘recomendaciones’ para minimizar sus afecciones al medio ambiente.
El proyectoEl objeto inicial del proyecto, al que la irrupción de la crisis económica relegó en la cadena de prioridades del Ejecutivo, llevaba la firma de Iberdrola Energías Marinas de Cantabria S.A. Básicamente, planteaba la producción de energía eléctrica de 4.186.275,5 kWh al añomediante la instalación de un parque marino de boyas de 1,39 MW de potencia. La ‘central’ se emplaza frente al Faro del Pescador, a unos 3.600 metros de la costa y con una profundidad media de 50 metros.¿Cómo funciona? Las boyas semisumergidas, ancladas mediante boyas auxiliares al fondo de la plataforma continental, suben y bajan al vaivén de las olas –se beneficia de su movimiento oscilante–, de forma que enrollan y desenrollan un cable que mueve un generador de energía.Desde la central marina, la energía sería trasladada por un cable de media tensión (12kV) hasta el extremo este de la playa de Berria, lugar en el que se materializaría la conexión con un tendido soterrado de tierra; éste discurriría desde el punto del empalme, por detrás del cementerio y el camping próximo, hasta un centro de reparto.Ese centro se configuraría como un edificio de control de una sola planta, ubicado al otro lado de la carretera que une Berria con Santoña, junto al cuartel de la Guardia Civil. De ahí, línea eléctrica de doble circuito a 12kV hasta el centro de Transformación de Lavín (Berría) y, finalmente, a la Red. A su casa.



