Ofeeció una relación de las personalidades que han sido protagonistas de este descubrimiento, lamentando el nulo reconocimiento que ha tenido la ciudad de Torrelavega con uno de sus hijos más preclaros, el ingeniero Pío Jusué.
Siguiendo con el ciclo de conferencias que organiza nuestra Sociedad en el Centro Gallego de Santander, nuestro socio Manuel BARTOLOMÉ dio una charla en este lugar el pasado martes, día 21 del presente mes de mayo, bajo el lema “La Mina de Torres-Reocín. Entre la verdad y la duda”.
El acto, al que acudió numeroso público, fue abierto por el representante del Centro, quien dio la bienvenida a los presentes para dar paso a nuestra Presidente, Delia Laguillo quien, después de agradecer la hospitalidad que siempre ha demostrado esta Institución, presentó a Manuel Bartolomé haciendo una glosa de su trayectoria literaria, haciendo hincapié en sus cualidades como escritor y viajero apasionado, cuya excelente memoria le hace revivir en sus libros pasajes de sus experiencias particulares.
Así mismo, realizó un somero repaso a su producción literaria en los campos de viajes, biografías, narrativa y novela. Desveló el apodo cariñoso de “Nebrijilla” con el que se le conocía en el ámbito laboral.
Manuel Bartolomé con apoyo gráfico y documental disertó sobre algo que, según manifestó públicamente, ha sido y es el leit motif de muchas facetas de su vida: el hallazgo del yacimiento de calamina de zinc en el entorno de Torrelavega. El lugar exacto del descubrimiento, que ha sido erróneamente asignado en exclusiva a Reocín, siendo, en realidad la zona denominada El Mazo, del municipio torrelaveguense.
Matizó, igualmente, la fecha del descubrimiento de la veta de calamina, cifrándolo, con apoyo documental, en julio de 1856, en contra de las fechas que han aparecido en algunas publicaciones (1853, 1854…) confundiéndose con la creación de la Real Compañía Asturiana de Minas, explotadora durante más de 147 años, del yacimiento minero, terminando su ciclo extractivo en el término municipal de Reocín en el año 2003.
Dio una relación de las personalidades que, de una u otra forma, han sido protagonistas de este descubrimiento, lamentando el nulo reconocimiento que ha tenido la ciudad de Torrelavega con uno de sus hijos más preclaros, el abogado e ingeniero de minas, don Pío Jusué y Barreda, pionero de cuantas explotaciones mineras se fueron instalando en nuestra geografía regional.
Se detuvo Bartolomé especialmente en el reventón del dique “La Luciana”, descomunal almacenamiento de lodos que, el 17 de agosto de 1960, produjo la desaparición de 18 vidas y muchas haciendas; el hundimiento de las galerías subterráneas bajo el suelo de Reocín el 7 de enero de 1965, derrumbe que aprovechó la Compañía para iniciar la explotación a cielo abierto hasta la total extinción de la veta de zinc.
Para finalizar, el interviniente leyó unas reflexiones sobre la ejecutoria de la Real Compañía Asturiana de Minas, AZSA más tarde, a través de centuria y media de trabajos, y el rastro y poso de desolación en los pueblos y barrios afectados, en especial en la localidad de Reocín, palabras en recuerdo y homenaje de todas las generaciones que rindieron su esfuerzo e, incluso, sus vidas entre el progreso y la tragedia.



