Felicita porque que la Consejería de Medio Ambiente organice una fiesta para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, pero le recuerda al Consejero que los verdaderos problemas ambientales de Cantabria siguen sin ser resuelto
La Asociación ecologista ARCA se felicita porque que la Consejería de Medio Ambiente organice una fiesta para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, pero le recuerda al Consejero que los verdaderos problemas ambientales de Cantabria siguen sin ser resueltos, y en algunos casos, se está experimentando un alarmante retroceso.
Así por ejemplo, el mayor problema ambiental con el que nos enfrentamos, el Cambio Climático, ha desaparecido de la agenda política del Gobierno, que no se está preocupando en realizar ni acciones de prevención ni de mitigación, y ni siquiera tiene una estrategia de actuaciones en la región.
No es de recibo que en lugar de trabajar intensivamente por conservar una de las mayores riquezas de Cantabria, como es el paisaje y los valores naturales que encierra la costa, los mayores esfuerzos de la Consejería de Medio Ambiente se dirijan a intentar evitar que se cumplan las sentencias de derribo dictadas por los tribunales sobre edificaciones declaradas fuera de la ley. La modificación de la Ley de Costas no hace más que incidir en esta agresión, ya que volverá a fomentar la especulación sobre un patrimonio que es de todos.
El panorama de dejación ambiental es amplio: nuestra Red de Espacios Protegidos se encuentra en penoso abandono, con normas sin desarrollar, escaso personal y en precaria situación. La ausencia casi total de planes de gestión y recuperación de nuestras especies amenazadas, o el alarmante incremento del uso de herbicidas que envenenan nuestros campos, son solo algunos ejemplos de desidia en la gestión ambiental que debieran hacer sonrojar a algunos responsables.
Los actos sociales como los organizados por la Consejería de Medio Ambiente, están bien para concienciar a los ciudadanos de la importancia de preservar el patrimonio ambiental de Cantabria, pero no pueden convertirse en una cortina que intente ocultar la falta de actuación en los asuntos verdaderamente importantes.



