Título: “EL LAGO DE LOS CINES”
Género: Ballet clásicoAutor: P. I. TchaikovskyCoreografía: M. Petipa y L. Ivanov
Director artístico: A. BogutskyDirector musical: Denis Ceusov
Compañía: WORLDWIDE LEGACY BALLET
Orquesta: SINFÓNICA DE LA ÓPERA NACIONAL DE MOLDAVIA
Sala: Argenta
Critica: Asistir a una representación del ballet, “El Lago de los Cisnes” es todo un reto para quienes son amantes de la danza clásica. Todo sabemos que es el ballet más representado en el mundo. Por tanto vuestra apuesta siempre es la de saber, cuál de las representaciones, presenciadas es la más importante de la grandiosa pieza del ballet de todos los tiempos, no solo por su fama coreográfica; es igualmente también, una de las partituras brillantes del repertorio musical clásico, una de las grades obras de Tchaikovsky. Como todos los perfeccionistas ballets, sobre todo los llamados Rusos, encierran todo un hecho dramático.
Un bello poema de gestos y evoluciones sobre el bien y el mal en un ambiente de realismo mágico. Una obra coreográfica, creada por Petipa, en 1877, que todavía hoy emociona, tanto por la brillantez de la música como igualmente por el relato.
Con un vestuario y escenografía de la mima autora V. Okunev. Seguramente al gusto del creador, pero con una personalidad propia. Además de montar un escenario, creado a partir de la sencillez todo un sentimiento de naturaleza viva, muy adecuado a la historia que se cuenta y con muchos apuntes propios, pero siempre pensando, dentro de un esquema clásico. Una compañía muy compacta interpreta este ballet que gusta a todos. De forma correcta, a falta de estrellas en el elenco lo suple un conjunto apañado.Pero lo que son las cosas.
A pesar de las grandes tecnologías con una orquesta en el foso, la actuación y la representación de este Lago de los Cisnes, como en este caso, gusta más. La Orquesta de la Ópera Nacional de Moldavia, con muchas horas de vuelo en las representaciones, tanto de ópera como danza, se presentó con una buena solidez y en todo momento estuvo a la altura de la partitura.



