Hasta el próximo 4 de enero podrá conocerse el trabajo desarrollado por los arqueólogos, como paso previo a la construcción de un Centro de Interpretación
Cerca de medio millar de personas han visitado, desde el pasado 7 de diciembre, el yacimiento arqueológico de los antiguos muelles de Santander, ubicado en la Plaza Porticada.Así lo anunció el concejal de Cultura, César Torrellas, quien explicó que se trata de una oportunidad única de conocer, hasta el próximo 4 de enero, el trabajo de campo desarrollado desde el mes de agosto por los arqueólogos, antes de que den comienzo la obra civil que permitirá poner en marcha el Centro de Interpretación proyectado en este espacio.Torrellas recordó que el Ayuntamiento de Santander decidió abrir al público del 7 de diciembre al 4 de enero, el yacimiento, mientras los arqueólogos concluyen los trabajos iniciados en 2006, que permitirán dotar a la ciudad de un nuevo equipamiento que se incorporará al anillo cultural de Santander.En este sentido, hizo hincapié en que, una vez finalizada la primera fase del proyecto del Centro de Interpretación de la Porticada, que coincidirá con el fin de los trabajos arqueológicos, comenzará la segunda fase del mismo, que incluirá la desaparición de la carpa existente y la pavimentación completa de la plaza.“Bajo el pavimento se habilitará un espacio dotado de acceso para las visitas, que podrán recorrer la excavación y hacer uso de los materiales didácticos, propuestos en el proyecto”, destacó el edil.Recorrido histórico por la evolución de la ciudadEl responsable de Cultura subrayó que la recuperación de los restos arqueológicos de la antigua muralla permite hacer un recorrido histórico por la evolución de la ciudad, desde el siglo XI hasta principios del siglo XX.Como ejemplo, citó los nuevos hallazgos descubiertos por el equipo de arqueólogos que trabaja en el yacimiento, como los restos de dos edificaciones medievales.“Se trata de la ‘Torre de los Escalantes’ y la denominada ‘Puerta del Mar’, adoquinados del siglo XI, anteriores incluso a la propia muralla que separaba la Puebla Vieja de la Puebla Nueva y los vestigios de un acceso restringido al mar, conocido como ‘El Portillo de Don Gutiérrez”, relató el edil.Torrellas también se refirió al descubrimiento de cimentaciones de edificaciones más modernas, que desaparecieron con el incendio de 1941 con lo que Santander recupera un espacio único que, si bien no es grande en su dimensión, permite vislumbrar como ningún otro el devenir de la ciudad de los últimos siglos.



