Tras una reunión en diciembre en Madrid, el supervisor trasladó a las cinco grandes entidades (Santander, BBVA, La Caixa Popular, Sabadell) que había que frenar las altas remuneraciones en los depósitos.
El Banco emisor pone coto, de nuevo, a los depósitos que desde otoño han vuelto a ofrecer las entidades financieras españolas, en una carrera por arrebatar clientes a la competencia en plena tormenta y reconversión del sector. Tras una reunión en diciembre en Madrid, el supervisor trasladó a las cinco grandes entidades (Santander, BBVA, La Caixa Popular, Sabadell) que había que frenar las altas remuneraciones en los depósitos.
Desde el 2 de enero, todas las nuevas contrataciones, y las renovaciones, tendrán que ajustarse a los nuevos criterios, según han confirmado varias fuentes financieras. Sabadell y Popular han sido los primeros. Esta semana lo harán las otras tres. Tras los grandes tendrán que hacer lo mismo todos los demás. De hecho, sus departamentos comerciales ya conocen desde hace algunas semanas todos esos cambios.
Algunos clientes se han encontrado con que los depósitos que se les prometían en diciembre en las sucursales no se pueden contratar ahora por «directrices del banco», según han explicado algunos usuarios.
El tope que ha impuesto el Banco de España es del 1,75 % para los nuevos plazos fijos que se firmen a partir de ahora, marcando como máximo (y en función de algunos criterios) hasta un 2,75 % de rentabilidad a largo plazo. Hasta la existencia de esa orden del Banco de España era posible encontrar superdepósitos por encima del 4 % de rentabilidad a menos de 12 meses.
El supervisor, en todo caso, será algo flexible. El 85 % de toda la cartera de depósitos ha de estar dentro de esos nuevos parámetros. El 15 % podrá superar esas barreras marcadas ahora.
Los motivos
¿Por qué toma ahora esta medida el supervisor? Para poner fin a esa guerra del pasivo, que puede provocar quebrantos en las cuentas de algunas entidades (sobre todo aquellas que tienen necesidades de capital). Pero, dicen fuentes conocedoras de esa orden, hay un motivo nuevo: tratar, indirectamente, de favorecer la concesión de créditos más baratos. Entienden en el Banco de España que si se baja lo que pagan los bancos por el dinero (pasivo), podrán estos pedir menos a las pymes y particulares por los créditos que dan (activo). Un ejemplo: si se ofrecen una rentabilidad del 4 %, por ejemplo, los créditos estarán en torno al 6 %. Si ahora se baja hasta un 1,75 % el coste del pasivo, el del activo debería estar en un 3 o 4 %.
Si alguna entidad incumple, no se descartan sanciones, aunque no están del todo claras. Lo más probable es que toda aquella financiera que incumpla tenga que aportar más fondos a sucore capital, su principal indicador de solvencia, que es muy complicado elevar.



