Los hechos por los que ha sido juzgado ocurrieron el 17 de septiembre de 2010 en la localidad de Isla, cuando José María P.H., sin antecedentes penales en aquel momento, se acercó a la menor, de diez años
Dos años de cárcel y seis de alejamiento de la víctima es la condena que la Audiencia Provincial va a imponer al hombre juzgado por un delito de agresión sexual contra una menor, a la que besó en la boca y tocó los pechos. Una sentencia ante la que la fiscalía rebajó su petición inicial de prisión de seis a dos años basándose en el «deterioro cognitivo moderado» que presenta el acusado, que además ha reconocido los hechos,. Igualmente, la Fiscalía tuvo en cuenta que el acusado habí pagado antes de la vista la indemnización requerida de dos mil euros.
Celebrado el juicio en la Sección Tercera de la Audiencia, el juez ha avanzado que la sala dictará sentencia ajustándose a la petición de la Fiscalía -con la que la defensa se ha mostrado de acuerdo- y ha advertido al acusado, José María P.H., que la prohibición de alejamiento es «muy rigurosa», y que si se acerca a la víctima a menos de 200 metros «se abrirían diligencias por quebrantamiento de condena e iría a la cárcel».
Durante el juicio, la fiscalía aportó un informe/estudio neuropsicológico que refleja el «deteriodo cognitivo moderado» que presenta el acusado, «con alteración de las funciones ejecutivas», y ha renunciado tanto al interrogatorio del acusado y los testigos. El acusado ha reconocido los hechos, si bien al preguntarle si se considera culpable, en un primer momento respondió: «parece».
Los hechos por los que ha sido juzgado ocurrieron el 17 de septiembre de 2010 en la localidad de Isla, cuando José María P.H., sin antecedentes penales en aquel momento, se acercó a la menor, de diez años, ue estaba en el patio anexo a un bar y, tras una breve conversación, la sujetó fuertemente para impedir que se zafase.
Con el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, el hombre comenzó a tocarle los pechos mientras le decía «pronto te crecerán», llegando a chuparle la zona, así como a besarla en la boca y pasarle la lengua por sus labios.
Finalmente, la menor consiguió soltarse de su agresor y escapar hasta donde estaban sus padres. A consecuencia de los hechos, sufrió un cuadro de ansiedad durante casi dos semanas.


