El Ejecutivo israelí ha abierto una crisis política sin precedentes con VOX, uno de los partidos que defendió con mayor firmeza a Israel en España tras los atentados terroristas del 7 de octubre. Lejos de reforzar esa relación, Israel ha optado por legitimar al separatismo catalán, al tiempo que se distancia de una formación que sitúa por delante los intereses de España y de los españoles.
La ruptura llega tras el ataque del ejército israelí a tropas españolas desplegadas en la misión de la ONU en el sur de Líbano, un episodio que provocó una condena política inmediata y la exigencia de repatriación de los militares españoles. Un hecho que marca un antes y un después.
Ataque a tropas españolas: una línea roja
Desde el análisis político, el ataque a efectivos españoles supone una vulneración directa de los intereses nacionales. Ninguna afinidad internacional puede situarse por encima de la seguridad de las Fuerzas Armadas españolas, y ese principio ha condicionado desde entonces la relación política con Israel.
La coincidencia de estos hechos en plena campaña electoral en Aragón añade un componente especialmente sensible, al producirse en un momento clave del calendario político español.
El antecedente de Jerusalén
El distanciamiento actual contrasta con un episodio reciente: el viaje de Santiago Abascal a Jerusalén, donde el líder de VOX respaldó públicamente a Netanyahu. Aquella visita fue utilizada por el propio primer ministro israelí como aval ante el electorado israelí, reforzando su posición interna.Desde una perspectiva política, aquel gesto evidenció lealtad y apoyo explícito por parte de VOX. Sin embargo, ese respaldo no ha tenido continuidad en la estrategia posterior del Gobierno israelí.
Netanyahu apuesta por el separatismo catalán
Tal y como informa Crónica Global, la invitación del Likud a la líder de Aliança Catalana para viajar a Tel Aviv supone un aval político al independentismo catalán. Un movimiento que, en términos estratégicos, blanquea el separatismo y choca frontalmente con la defensa de la unidad nacional española.Israel opta así por actores marginales del secesionismo, mientras ignora a una fuerza política nacional que apoyó su causa frente al terrorismo de Hamás cuando ese apoyo no era mayoritario.
VOX y la prioridad nacional
En este contexto, VOX aparece como referencia analítica, no por declaraciones puntuales, sino por una posición política constante:España y los españoles están por encima de cualquier alianza exterior.Apoyo a Israel frente al terrorismo, sí.Silencio ante ataques a soldados españoles o guiños al separatismo, no.
Una crisis que marca un precedente
La decisión del Gobierno de Netanyahu erosiona la confianza política, rompe alianzas consolidadas y abre un precedente delicado en las relaciones entre Israel y España. Traicionar a VOX, legitimar al separatismo catalán y hacerlo tras un ataque a tropas españolas redefine por completo el marco de esa relación.
Un giro que no solo afecta al presente, sino que condiciona futuras alianzas internacionales, especialmente con fuerzas políticas que sitúan la soberanía nacional como principio irrenunciable.




