El salón de plenos del Ayuntamiento de Cartes se llenó este viernes hasta la bandera en una sesión marcada por la tensión y el descontento vecinal ante la apertura del centro de acogida de menores extranjeros no acompañados que el Gobierno de Cantabria tiene previsto poner en marcha en el municipio.
Gritos, abucheos e increpaciones reflejaron el hartazgo de los vecinos, que denunciaron sentirse ignorados por las administraciones y alertaron de las consecuencias que puede acarrear la llegada de cerca de una veintena de menores a un municipio con recursos limitados y sin presencia policial más allá de las 15.00 horas.
La alcaldesa, Lorena Cueto (PSOE), reconoció durante el pleno que el Ayuntamiento no ha recibido información detallada sobre el centro y advirtió del riesgo de hacinamiento en el inmueble del Camino Real adquirido por el Ejecutivo regional. Cueto volvió a cargar contra el Gobierno cántabro por actuar “de forma unilateral, sin consultar ni negociar con el municipio”.
Desde el Ejecutivo autonómico, la presidenta María José Sáenz de Buruaga justificó la apertura del centro como consecuencia directa de la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez y de los repartos obligatorios de menores, negando cualquier tipo de opacidad y rechazando las críticas del Ayuntamiento.
En el pleno estuvieron presentes representantes de VOX, que mostraron su respaldo a los vecinos y denunciaron la imposición de este tipo de centros sin contar con los municipios ni garantizar seguridad, medios ni integración real, reclamando que se cumpla la ley y que los menores sean retornados con sus familias o a sus países de origen.





